Frente a mi, la jauría devora los alimentos que hay en la mesa mientras vomitan palabras sin sentido, acompañadas de trocitos de pan. Unos y otros se prometen cosas que saben que no cumplirán. Las risas histéricas me hieren la sien. Tengo que hacer algo, rápido. Me pongo de pie. las miradas apuntan como dardos afilados en mi dirección. me interpongo entre ellos y la diana de sus deseos. Consigo, tan solo por una fracción de segundo, que se callen. Les voy a dar lo que quieren, sus caras sonrosadas los delatan.
Las bocas abiertas, llenas de restos de comida, expectantes. En ese instante, los abrazo con los ojos, levanto la copa y suelto una sarta de frases hechas. Quiero salir corriendo de ahí, correr lo más lejos que pueda. Evaporarme como el alcohol; pero no lo hago, por el contrario, me uno en un acto cobarde de mimetismo. Para cuando nos demos cuenta de lo que ocurre estaremos borrachos, amándonos unos a otros.



