Durante el descanso

balancéate en el hoyo,

deja que las bestias

mastiquen tus nervios y mamen tus ojos.

Recojo las sobras,

y sobre tela y canto

yo, salvaré tus piezas

para hacer de ti manto, para hacer de ti tierra.

Y al final extenderte

en las praderas de la inconsciencia.

Recostado sobre el lienzo

masturbo siete veces mi locura,

para correrme de pensamientos

para inundar tu llanura.

Que sangre y hueso tomen parte en la fuga

de estas estúpidas y corruptas costuras.